Iglesia Presbiteriana en Levittown
El diálogo esencial PDF Imprimir Correo electrónico
Valoración de los usuarios: / 3
PobreEl mejor 
Escrito por Rvdo. Jorge Daniel Zijlstra Arduin   
Lunes 04 de Agosto de 2008 16:23


“En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada.Lo que se hizo en ella era la vida y la vida era la luz de las personas y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron” Juan 1:1-5

La palabra es para los creyentes un concepto plurisignificante que nos remite a la esencia del ser en la creación y a la encarnación del mismo Dios en el logos que es desde el principio es la fuente de la vida. La palabra es inspirada y conspiradora porque llevada al interior del ser (inspirada) nos mueve junto a “el otro” y los otros(as) en búsqueda de un destino prometido y anhelado.

La palabra genuina, compartida con integridad y respeto a la diversidad, es creadora de cosas bellas como en el Génesis y nos permite aspirar juntos(as) (conspirar) a la re-creación de realidades plenas de sentido y esperanza.

La palabra es vida siempre que es compartida en comunión y fraternidad. El uruguayo Gabriel Kaplún definió comunicación como « la producción de vínculos y sentidos” [1] Estas pocas palabras están llenas de complejidad especialmente cuando vemos que mayoritariamente se ha pensado la comunicación desde los contenidos y la manera en que esos contenidos se mueven de unos(as) a otros(as).

El desafío es entonces afirmar la comunicación como vínculo entre personas, entre grupos, y más aún entre sociedades y culturas. Debemos analizar cuán horizontal o autoritaria está siendo nuestra interrelación, si está formando un vínculo fraterno, amoroso y cariñoso, o por el contrario se está dirigiendo hacia lo violento, lo aislante y avasallador. Los vínculos que destruyen no están originados ni inspirados en el Dios de la vida.

Entender la comunicación como generadora de vínculos y sentidos nos invita a repensar « los sentidos, en el doble sentido, valga la redundancia, del significado, pero también la dirección hacia la cual caminamos. El sentido no se produce solo desde quien emite, sino que se completa y termina siempre donde el otro puede responder, puede interactuar»2.

El otro es importante e imprescindible para la comunicación que nace del diálogo esencial. Así las cosas los sentidos y las direcciones solo las podemos descubrir en la alteridad del diálogo con el otro(a) y especialmente con el “totalmente otro”, Dios.

Como dice el cantante argentino Fito Páez “Cuando los satélites no alcancen, yo vengo a ofrecer mi corazón”. «Esa idea nos recuerda que desafmás allá de muchas tecnologías, la comunicación humana tiene que ver justamente con lo humano profundo”3.

Seguimos al que dialoga con nosotros y en su diálogo cotidiano nos dice quién es y quiénes somos nosotros, nos define su camino y nos ayuda a descubrir el nuestro. Por todo esto el desafío actual de la iglesia es lograr una comunicación más fraterna ad intra (al interior) y ad extra (hacia fuera) de la comunidad de la fe. Debemos comunicarnos más entre nosotros y desde Jesús y así seremos más efectivos en compartir su Buenas Noticias con la sociedad que nos rodea y tanto necesita un nuevo diálogo.

Reafirmemos la comunicación como parte esencial de nuestra gran co-misión y el diálogo como práctica esencial de nuestra identidad. Convocados y renovados por La Palabra somos enviados a profundizar la práctica dialógica que se espera de cada uno(a) de los miembros del cuerpo de Cristo para la edificación de todos(as) y el engrandecimiento del Reino que debemos comunicar.


Jorge Daniel Zijlstra Arduin.

1, 2 3 .Tomado de entrevista a Gabriel Kaplún “El diálogo tiene siempre una potencialidad revolucionaria” realizada por Sonia R. Pérez Sosa y Jesús Arencibia Lorenzo.