Iglesia Presbiteriana en Levittown
Las Crisis y el Ministerio de la Iglesia PDF Imprimir Correo electrónico
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Escrito por Rvdo. Jorge Daniel Zijlstra Arduin   
Viernes 30 de Enero de 2009 15:28

Existen varios autores que han hecho significativos aportes a la relación que existe entre las diversas crisis de la vida y el ministerio de la Iglesia. Por eso en el presente artículo intentaré compartir con ustedes algunas de estas perspectivas que serán significativas a la hora de comprender el profundo significado que tienen estas situaciones en relación al Ministerio del que es responsable la Iglesia de Cristo. Con tal fin intentaré reseñar, como aporte para los lectores, qué es lo fundamental al hablar de crisis desde lo pastoral, lo psico-pastoral y lo bíblico teológico.

Dios me ha bendecido de muchas maneras y una de ellas es la de haber podido conocer varias Iglesias y obviamente diversas maneras de expresar la fe en la vivencia comunitaria. En primer lugar esto es así porque mi padre es pastor de la Iglesia Reformada Argentina y entonces desde niño me ha tocado congregarme en varias iglesias diferentes. En segundo lugar porque mi madre es líder de la Iglesia Valdense del Río de la Plata que aunque también es una iglesia reformada igualmente tiene características que la definen y distinguen. En tercer lugar esto es así porque desde hace casi 10 años he estado desarrollando tareas pastorales en ambas iglesias, y sirviendo a la familia reformada presbiteriana a través de AIPRAL. Y por último desde marzo de este año he estado colaborando en la capacitación de Líderes Laicos de la Iglesia Presbiteriana en Puerto Rico en las áreas de espiritualidad y evangelización, como así también coordinando las tareas del Centro de Orientación y Consejería Pastoral que se está iniciando en la Iglesia Presbiteriana en Hato Rey Puerto Rico.   (A LA HORA DE PUBLICAR EN INTERNET ESTE MATERIAL EL PASTOR ZIJLSTRA ES PASTOR DE LA IGLESIA PRESBITERIANA EN LEVITTOWN Y SECRETARIO REGIONAL DEL CONSEJO LATINOAMERICANO DE IGLESIAS CLAI PARA EL CARIBE Y LA GRAN COLOMBIA.

Decía entonces, retomando las primeras líneas, que he sido bendecido con estas experiencias y esto es realmente significativo para mi vida y ministerio ya que es una gran alegría poder ver que somos parte de una gran familia que comparte la misma esperanza y fortaleza a pesar de sus diferencias. Pero el punto que quería compartir con los lectores de “La Voz” en esta ocasión es lo llamativo que resulta que en la vida de las iglesias no sólo está presente la experiencia de alegría y fortaleza sino que también, y muchas veces, las iglesias se enfrentan a situaciones de crisis tanto en la vida de sus miembros, y lo que es más preocupante en la misma vida comunitaria.

Existen varios autores que han hecho significativos aportes a la relación que existe entre las diversas crisis de la vida y el ministerio de la Iglesia. Por eso en el presente artículo intentaré compartir con ustedes algunas de estas perspectivas que serán significativas a la hora de comprender el profundo significado que tienen estas situaciones en relación al Ministerio del que es responsable la Iglesia de Cristo.

Con tal fin intentaré reseñar, como aporte para los lectores, qué es lo fundamental al hablar de crisis desde lo pastoral, lo psico-pastoral y lo bíblico teológico.

Perspectiva pastoral : Los autores Marcos Inhauser y Jorge Maldonado definen conjuntamente los términos de tragedia, pérdida y crisis como situaciones difíciles, desafortunadas o dolorosas que acompañan la vida de las personas. Estas realidades se combinan de varias maneras (en cuanto a cuál es la que precede a las otras) pero con un mismo resultado: las tres afectan profundamente la vida de los grupos o personas y hacen necesaria la intervención de agentes -de salud o pastoral- para que ayuden en cuanto a la contención, como así también a la resolución de las consecuencias que de estas situaciones se desprenden.

Es importante para el/la agente pastoral tener en cuenta, entonces, el significado de cada término para poder ser más efectivo en el cumplimiento de su ministerio de acompañamiento pastoral

Al hablar de tragedia los autores a los que estamos refiriéndonos lo definen como “acontecimientos desafortunados que ocurren sin aviso y afectan profundamente la vida de la gente... pueden ocurrir por razones naturales..., en el desarrollo de una familia”, por “razones económicas...o políticas”.

El concepto de pérdida es interpretado en tanto como la “desaparición traumática” de algún elemento de la vida con el cual se tiene un vínculo afectivo. Su alcance también se extiende al individuo o a comunidades enteras y lo fundamental es que ésta experiencia puede ser tan fuerte que llega al punto de ocasionar la desestructuración del modo de vida. El llegar a este punto es lo que hace evidente la necesidad de un adecuado acompañamiento de la persona -o de la iglesia- que tenga bien presente tanto las connotaciones psicológicas como las pastorales comprendidas en medio de una situación de este tenor y que puede incluso llegar a desestructurar la manera de funcionar.

Por último el termino crisis, que se entrecruza con los demás de diversas maneras, es entendido como una “situación difícil” por la que atraviesa una persona o un grupo de personas como consecuencia de uno o varios factores (tragedia, problemas de relación con otras personas, dificultades económicas, sociales o políticas).

La crisis puede ser previa o posterior a una tragedia y más de una vez está acompañada por alguna pérdida de importancia.

Ahora bien, luego de describir estas situaciones por las que los grupos y las personas pasamos en algún momento de nuestras vidas es importante percibir que estas realidades nos ocasionan sentimientos de agudo dolor, de fuerte angustia y de muerte. Es por esto importante que se apunte a consolar a quienes están pasando por estos momentos en sus vidas poniendo el énfasis precisamente en la recuperación del sentido de la vida como imperativo evangélico y ético que implica el apostar al desarrollo de una persona en todas las facetas y relaciones, y en integración a una comunidad concreta en la que está inserta.

La Iglesia en este sentido, marcadamente pastoral, debe ser una comunidad de consolación y de anuncio de la vida para las personas o grupos que pasan por situaciones que son vivenciadas como de pérdida, de tragedia y/o de crisis. Y debe la Iglesia asumir un rol ministerial de consolación evitando caer como comunidad en crisis o conflictos que la limiten en cuanto al cumplimiento de la misión que le es propia. En este sentido la iglesia debe ser siempre terapéutica y lograr evitar las conflictividades críticas con las que todo grupo humano se enfrenta. Esto es así ya que, en el caso de la Iglesia, dejarse ganar por las crisis y conflictos puede implicar el dejar de ser lo que, obviamente, está llamada a ser. Es decir que el riesgo es el de perder el sentido último de su identidad

Cumplir con el ministerio de consolación en estas circunstancias, afirman los autores, es “optar por la vida, soplo divino de Dios en el hombre”. De allí la importancia movilizadora de responder a éste desafío particular del Evangelio que se relaciona, sin dudas, con muchos momentos de la vida de cada persona y de las instituciones.

Howard Stone reafirma, en un sentido similar, la importancia de este ministerio pastoral de la consolación o -como él lo llama- de intervención en situaciones de crisis. Este autor afirma que “una de las cosas más importantes que un ministro (es decir la persona que asume un ministerio, y no únicamente el pastor) puede ofrecer a un individuo en una situación de crisis, es una relación a través de la cual se comunique el sentimiento de que la vida tiene un significado, un propósito y una esperanza”.

Perspectiva psico-pastoral : El aporte más significativo para esta perspectiva es el realizado por Stone en su obra y bajo el título “intervención en situaciones de crisis”. Allí se nos introduce en un primer momento en los más relevantes psicólogos y pastores que han aportado a esta faceta del trabajo psico-pastoral de intervención en situaciones de crisis por lo cual es un texto prudente de leer por quienes tienen sensibilidad respecto a esta temática que estamos compartiendo.

En el escrito antes mencionado la palabra crisis es definida no sólo como un momento decisivo o crucial en la vida, sino más específicamente como la “reacción interna del individuo ante una amenaza externa”. Esta reacción es de crisis ya que implica una perdida temporaria de la capacidad para asumir las situaciones que tocan vivir. Dicha disfunción emocional ciertamente es solucionable con un acompañamiento adecuado que colabore en el proceso de afrontar las realidades aunque sean de crisis.

El doble objetivo de la intervención en situaciones de crisis es entonces, precisamente, reducir el impacto de una crisis logrando tener actitudes y conductas más adecuadas ante ella y, a la vez, “aprovechar la situación critica para ayudar a los afectados a fortalecerse para resolver futuros problemas”.

De esto ultimo se desprende la importancia no sólo del ministerio a desarrollar por la Iglesia sino además la importancia que tiene precisamente la crisis misma. Ya que la crisis además de ser una situación traumática que afecta la vida de las personas o grupos es a la vez una experiencia que puede ser entendida como una situación que -con la intervención adecuada- puede ser pedagógica en el sentido de ayudarnos a enfrentar las situaciones similares que nos toque vivir en el futuro.

Las personas idóneas para desarrollar esta tarea pueden ser muchas: agentes de salud, psicólogos, consejeros, pastores, etc. Estos últimos presentan (en algunos casos) la limitación parcial de tener menor cantidad de recursos desde lo que son los conocimientos académicos que se pueden recibir en el área de la psicología; pero a la vez, tienen la ventaja de ser una de las primeras personas consultadas por las personas que están pasando por una crisis. Además muchas veces son los consejeros pastorales quienes conocen desde más tiempo muchas más facetas de la vida de las personas que un agente de salud, y quizás hasta han acompañado en situaciones similares a la misma persona, familia o grupo.

Otro aspecto que beneficia al consejero pastoral es que tiene la posibilidad no sólo de que las personas se acerquen a pedir su intervención sino que él mismo puede dirigirse a quienes lo necesitan.

Perspectiva teológica: Hay algunos conceptos teológicos bien pertinentes a tener en cuenta en esta temática que estamos describiendo. En los diccionarios Teológico Interdisciplinario y Teológico del Nuevo Testamento se puede hacer un repaso riguroso de la significación biblico-teológica de los conceptos muerte (en el primer diccionario), vida y consuelo (estos últimos en el segundo diccionario nombrado). Conceptos todos en intima relación a esta temática de las crisis y su relación directa con el ministerio de la Iglesia.

En cuanto al tema de la muerte, a mi ver importante a la hora de hablar de crisis, lo más interesante es que luego de presentar como es y debe ser entendida la muerte en la historia de las religiones, del pensamiento filosófico y a lo largo de las conceptualizaciones de la tradición bíblica, se puede concluir que la muerte puede tener una profunda relación con la esperanza si es interpretada en relación a la muerte de Cristo y al plan de Dios que evidencia el triunfo de la vida por sobre todo aquello que implique muerte.

En cuanto a los aportes para interpretar el concepto vida me parece muy pertinente entenderlo como un don que nos es regalado con el encargo de “realizarlo históricamente” lo cual implica la necesidad de “buscar y encontrar el de la vida”.

Y por último en cuanto a los conceptos teológicos claves al enfrentarnos a las crisis y el rol ministerial de la iglesia, el del consuelo nos aporta el desafío (en medio de la tensión escatológica entre la vida y la muerte) de encarnar este ministerio en el marco de un compromiso con el otro. Dicho ministerio deberá entonces, estar puesto al servicio –especialmente- de los más débiles.

En este mismo sentido Inhauser y Maldonado hilan estos conceptos afirmando la trascendencia y el valor de este ministerio de la consolación en medio de situaciones de muerte y enfatizando una clara opción por la vida. Ellos resumen su pensamiento diciendo “El ministerio de consolación es, pues, el ministerio de la vida; el ministerio de transmitir vida y de luchar contra la muerte y sus señales. Consolar es echar fuera a la muerte que intenta apoderarse del prójimo. Consolar es atender al que tiene miedo, angustia, depresión, apatía, vicios; al que llora, al que siente dolor, frustración, o desesperación. Consolar es llevar vida”

Así es que, con todos estos elementos descriptos hasta aquí, podemos decir que ciertamente podemos confiar y creer que no hay nada que no nos ayude a bien si lo ponemos en las manos del Señor. Creo que todo lo compartido –y que es experiencia en la vida de tantos creyentes- nos permite poder afrontar las experiencias difíciles de la vida (de las personas o de los grupos humanos) teniendo bien presente la perspectiva de la fe. En primer lugar debemos afirmar que -individual y comunitariamente como Iglesia- tenemos un rol que cumplir. En segundo lugar podemos afirmar que toda crisis, puesta en las manos de Dios, no es un problema sino una oportunidad. Y por último, nuestro Dios -único Soberano, Dios de la Misericordia inagotable y el amor entrañable- en la hora de la crisis ya ha salido a nuestro auxilio en Jesucristo nuestro Señor y Salvador.


Rev Jorge Daniel Zijlstra
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Marcos Inhauser y Jorge Maldonado, Consolación y vida. Hacia una pastoral de la consolación(Quito:CLAI,1.988).p.27.
Idem. p.30.


Howard W. Stone, Asesoramiento en situaciones de crisis (Bs. As:La Aurora,1.979).
Idem. pp.23-24.
Idem. pp.12-24.
Idem.p.16.
Idem.p.17.


Varios, Diccionario Teológico Interdisciplinario, Nº 68 y 69 (Salamanca:Sígueme, 1.982 y 1.983)pp.614-629.
L.Coenen y otros, Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, vol.I-II(Salamanca:Sígueme,1.984 y 1.985) 2ª edición.pp.321-323 y 354-364.
Idem.pp.362-363.
Idem Cf.p.323.
Op.Cit.Marcos Inhauser y Jorge Maldonado.p.25.