| Dios Universal y Diverso |
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| Escrito por Rvdo. Jorge Daniel Zijlstra Arduin |
| Miércoles 02 de Junio de 2010 15:01 |
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Seamos uno con todos los que cerca o lejos creen también como usted y como yo: que Dios quiere que construyamos otro mundo posible en el que todos.as y cada uno.a podemos vivir en paz, justicia y plenitud y reconstruir desde esa fe nuestro barrios, familias, comunidades, países de forma armónica y solidaria. Yo creo en Dios, creo que él quiere un mundo mejor y que nos toca a nosotros construirlo. Dios nos convoca a acrecentar la vida y a trabajar juntos conducidos por la sabiduría, que conduce a Dios y hace del mundo un lugar más humano con espacio para todos "Dios Universal y diverso" Proverbios 8 Rvdo. Jorge D. Zijlstra Arduin
Proverbios, que en su forma actual podría datarse en el siglo 3 o 4 antes de la era cristiana, nos trae el tema de la sabiduría que ha sido tratado por diferentes culturas. Algunos estudiosos ven en los primeros capítulos del libro una influencia griega, especialmente en la personificación de la sabiduría. Y resulta interesante porque la mitología griega, que tiene su origen 5 a 7 siglos antes de la era cristiana, personificaba en Atenea (Minerva) a la Sabiduría. Ella era una de los 12 dioses del Olimpo, pero además de diosa de la sabiduría era diosa de la guerra. El Partenón de Atenas fue el mayor templo que le construyeron a esta diosa. Así mismo Thot (Hermes) era el dios griego asociado a la sabiduría, al conocimiento y especialmente a la escritura. Un tiempo después, quizás hacia el 300 o 400 e.c. el el libro de los proverbios nos trae también el tema de la sabiduría, exaltando su importancia y describiéndola claramente coomo "el temor de Jehová" (caps. 1: 1-7; 9: 10). La invitación a la sabiduría es una invitación a un comportamiento ético moral mediante el cual se mantenga una relación correcta con Dios. La mayor parte de las enseñanzas del libro de los Proverbios promueven principios de diligencia, honradez, economía, temperancia y pureza. Y por tanto aparece entonces la sabiduría como un tesoro que conduce a la vida. El libro de los Proverbios en el capítulo 8 celebra la sabiduría como fuente de la vida y la describe en términos tan palpables que nos parece que la podemos tocar, que tiene cuerpo, que puede ser alcanzada. La sabiduría es personificada como el mismo Dios, ya que estaba con él desde el principio, antes de que nada existiera. Pero basta con mirar a nuestro alrededor y revisar nuestra historia, y nuestras historias, para darnos cuenta que muchas veces no hemos seguido sus pasos. En el texto bíblico de hoy la sabiduría no es un abstracto, sino un todo, es la definición misma de Dios. Es interesante, porque así como podemos describir a Dios como Padre, como Hijo o como Espíritu, desde Proverbios 8 podemos hablar de Dios como la personificación de la Sabiduría, y viceversa. La sabiduría aparece como fuente de vida y de salud, de bienestar y de bienaventuranza. Pero vivimos en un mundo que la ha despreciado. Cuando miramos las injusticias cotidianas, las desigualdades, la opulencia de unos pocos y la hambruna de millones, la contaminación y destrucción de la tierra, el calentamiento del mundo/nuestra casa, sequías en unos lados e inundaciones, huracanes y tifones en otros, somos interpelados por la realidad y nos preguntamos sinceramente ¿Dónde hemos dejado la sabiduría? ¿Dónde hemos dejado a Dios? Esta es una pregunta sobre la vida, sobre el rol de nosotros los hombres y las mujeres y -para la persona que cree- es una pregunta sobre la divinidad. La filosofía dice que la pregunta es esencial pues abre las puertas a la búsqueda de respuestas. Dudo, luego existo, decía Descartes. Es desde las preguntas que nos hacemos sobre el mundo y sobre nuestra vida que encontramos a Dios. La pregunta sobre cuál es el propósito de la vida y del mundo surge del corazón humano que se permite la sensibilidad de saber que hay algo más que lo que vemos y que el mundo en que vivimos debería ser diferente. El hombre y la mujer sensibles al creador e interpelados por una realidad de deshumanización y de dolor que nos rodea, no importa dónde viva, cuál sea su origen étnico o su experiencia cultural, se preguntará si esto es lo que tenemos que aceptar como "la vida" o si debemos buscar algo más. Esta es a fin de cuentas una pregunta sobre la vida, sobre el hombre y también sobre Dios. Es una pregunta que puede ser planteada en el mundo occidental que conocemos, y en el cual vivimos la experiencia de Dios, pero también es una pregunta que se realiza en otros contextos y en otras culturas, en las que a Dios se le da otros nombres y en donde se cree diferente que aquí. Pero aunque sean distintos los nombres y se viva la vida de maneras diferentes, a fin de cuentas es la misma pregunta sobre la creación deteriorada y sobre la certeza de algo mayor. En Arabia, en India, en Filipinas, en Puerto Rico, o en Irak, la humanidad sabe que hay algo que está siendo olvidado por el mundo, o algo que se está haciendo mal. Porque es imposible que la humanidad tenga por fin crear y acentuar las desigualdades, las injusticias y la destrucción del ser humano y del mundo en que vivimos. Nosotros solemos creer que las personas a las que Dios inspira solo existen entre las paredes conocidas de nuestro mundo y de nuestra cultura, pero Dios es más grande que nuestras limitaciones y nos ha creado para ser sus ojos, sus oídos, sus pies y sus manos en este mundo que tanto necesita recuperar la sabiduría. No importa cómo llamemos a Dios, lo importante es que él nos creo y ha venido a la humanidad para que podamos recuperar la sensatez y darnos cuenta que en la vida como estamos acostumbrados a vivirla no hay salvación. Más en él hay salvación para el mundo entero, para toda la creación. El Dios que ha creado todo lo que existe y que actúa en medio nuestro es el mismo que mueve el intelecto y la acción de personas que -desde diferentes culturas y aún desde diversas religiones- escuchan el llamado de la sabiduría y se ocupan por desafiar la realidad de nuestro mundo y plantear que no hay nada más vital que volver los ojos al Creador que nos invita a salvarnos, salvar a otros y rescatar el mundo y la sociedad de la destrucción a la que se dirige. Hace un rato planteábamos que la sabiduría mueve a personas de todo el mundo a preguntarse ¿por qué el mundo está así y si esto es lo que Dios quiere? Podríamos incluso preguntarnos ¿dónde ha quedado Dios en medio de personas y sociedades tan apartadas de él? O, mejor aún, deberíamos preguntarnos ¿A dónde hemos desplazado a Dios? ¿Dónde nos hemos olvidado que el mundo no tiene un Dios para su salvación, sino que la salvación del mundo solo está en Dios? Muchas veces me pregunto si no estaremos cambiando la fe transformadora y verdadera por el seguimiento de un Dios sugar free a nuestra imagen y semejanza que quepa dentro de nuestros modelos y que no cambie nada de nuestro conocido mundo El llamado de Dios es a ser sabios y darnos cuenta quién es el verdadero Dios y la real salvación para este mundo tan materialista y desigual que multiplica los conflictos y hace abundar el dolor. Demos seguir la sabiduría, no podemos dejarnos engañar. Por algo Salomón prefería sabiduría a cualquier tesoro. Seamos sabios vivamos las consecuencias de creer en nuestro Dios que se reveló como Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero también como viento, como sabiduría, como amor, como vida. Hoy celebramos que el Dios en quien creemos se definió como trinidad. Un solo Dios en tres manifestaciones. Por eso creer en Él es creer en un Dios que es superior a todo y que a todo quiere renovar. No importa en qué parte del mundo pensemos, allí está Dios y está su sabiduría moviendo el corazón humano a buscar la vida de verdad. Creen en un Dios trino nos revela no sólo el rostro de un Dios amplio y diverso, sino la necesidad de que nosotros también seamos amplios y desde nuestras diversidades nos aunemos, nos hagamos uno, con todos y todas los que desde su fe quieren transformar al mundo un un lugar con espacio para todos. El Dios trinidad, se definió a sí mismo como interrelación armónica, como familia unida, como integración y como solidaridad y nos dio en sí mismo un modelo para que sepamos cómo debemos vivir. Dios que es Único -en medio del mundo, las culturas y las religiones- se mostró como diverso. Y es desde la acción desde esa diversidad que podemos unirnos para transformar el mundo. Dios es único, pero no quiere uniformidad. Lo que quiere es la unidad de propósito para que desde nuestras diferencias u diversidades podamos ser uno en la celebración de un Dios que quiere la vida para el mundo. En la inmensidad del planeta Dios está levantando cada día a personas como usted y cómo yo para que, con sabiduría, vivamos la vida de un modo responsable, activo y fiel. Nosotros somos las manos y la voz de Dios en un mundo que necesita salvación. Dios está levantando una multitud de personas, en el mundo entero, que impulsados por su sabiduría, trabajan por un mundo mejor. Por eso acerquémonos a Dios en adoración y servicio y dispongamos nuestra vida a servirle con toda la profundidad de nuestro ser y con la convicción de que otro mundo es posible en la medida que nos brindemos a Él, a la vida. Depongamos la hostilidad que surge de buscar siempre lo que nos separa y lo que nos opone. Seamos sabios y unámonos con todos aquellos y aquellas que creen en la búsqueda de un mundo mejor, de relaciones mejores, de familias, sociedades, relaciones mejores. Seamos uno con todos los que cerca o lejos creen también como usted y como yo: que Dios quiere que construyamos otro mundo posible en el que todos.as y cada uno.a podemos vivir en paz, justicia y plenitud y reconstruir desde esa fe nuestro barrios, familias, comunidades, países de forma armónica y solidaria. Yo creo en Dios, creo que él quiere un mundo mejor y que nos toca a nosotros construirlo. Dios nos convoca a acrecentar la vida y a trabajar juntos conducidos por la sabiduría, que conduce a Dios y hace del mundo un lugar más humano con espacio para todos. A Dios sea la Gloria.
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