Iglesia Presbiteriana en Levittown
Que Lázaro nos despierte PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 
Escrito por Rvdo. Jorge Daniel Zijlstra Arduin   
Jueves 30 de Septiembre de 2010 16:41

El texto de esta mañana es como un cántico de esperanza para los que viven en la vida constantemente entre sombras. Pero a la verdad es una esperanza triste y dolorosa, porque es la esperanza de los que esperan sin ver un cambio y mientras tanto, aunque deseando que la vida cambie, siguen sufriendo las injusticias y los dolores de la existencia que les tocó vivir.

La historia contada por Lucas describe un cuadro de vida lleno de injusticias e inmoralidades que se perpetúan aquí en la tierra sin cambio ni arrepentimiento de quienes las generan. A la vez que presenta también la diferencia entre lo que aquí vivimos y lo que Dios plantea como el proyecto de su Reino, un reino justo en el que hay consuelo para el que sufre y lugar para el que es marginado. El banquete del Reino, descrito en otros pasajes del evangelio, es muy diferente a las mesas del derroche y de las injusticias en las que hoy muchos están comiendo.

El mundo de ayer y de hoy podría ser descripto con la antigua historia relatada en el Evangelio. Lucas describe la dolorosa ambivalencia de ricos con mesas llenas, con banquetes diarios, lleno de "esplendidez" y multitudes pobres de gente que sufre mirando de lejos la posibilidad de recibir al menos alguna migaja de aquel banquete. Recordemos que en los tiempos de Jesús los ricos se limpiaban las manos con pan, al cual usaban como servilletas, es decir que las migajas esperadas por muchos sin dudas son menos que sobras para los tienen "todo".

Ayer y hoy vemos mesas abundantes hasta la exageración, personas a las que, entre comillas, "nada les falta"  y muchos más  sumidos en las carencias, abandonados por quienes podrían ayudarles, sin sustento y muchas veces sin comida, sin salud, sin la educación buena y elevada que desearían darles a sus hijos pero por la cual no pueden pagar.  Hoy como ayer unos pocos que disfrutan y derrochan y unos muchos que siguen en la lucha del día a día, soñando y anhelando el día en que llegue su turno para la saciedad.

El texto sagrado tiene implicaciones para la vida de fe, a la vez que describe la realidad en términos tan concretos como lo es la vida y las elecciones de cada persona y define, otra vez más, que las actitudes, las elecciones y las circunstancias que vivimos aquí y ahora, en esta vida, no pasan desapercibidas para quien nos creo y se dió por entero para que todos tengamos abundancia de vida y sentido profundo de responsabilidad ante el Creador.

El pasaje bíblico de hoy nos cuenta de un rico, del que no se sabe ni el nombre, quizás porque es simbólico de tantas personas que viven igual que él la esplendidez de cada día, con banquete y baraja, pero sin mirar a un lado, ni ocuparse de lo que les rodea, y menos aún de quienes sufren. La vida tiene muchas personas viviendo como aquel rico ocupado sólo en si mismo y sin ningún sentido de trascendencia. Y fíjense que la historia dice que quien así vive, mal acaba, porque la vida es más que disfrute sin justicia y sin solidaridad. La vida es un regalo de Dios que debemos bien administrar, bien usar para la gloria de Dios, pues como mayordomos que somos un día, más tarde o más temprano, todos tendremos que dar cuenta de nuestra existencia.

La vida del rico se hace escandalosa al confrontar sus banquetes y su ropa de alta costura, se vestía de púrpura, con la con la "no-vida"  de aquel pobre llamado, Lázaro quien no tenía qué comer y quien estaba abandonado a su suerte al margen de la vida.

Lázaro carece de todo, aunque no de esperanza, el sigue anhelando y sigue creyendo que la vida no es para pasar hambre y sed sino para acceder a la saciedad, o por lo menos al consuelo. Su nombre (derivado del hebreo El Cazar) significa ‘Dios ayuda" y aunque seguramente a muchos les parecería un chiste, o una broma de mal gusto, para aquel que nada tiene y que todo le falta, es su única esperanza.

Los ricos, y por qué no decirlo, y también muchos pobres que solo entienden la vida como poseer y miran como modelo de vida al que todo tiene, ponen su esperanza en las posesiones y su alegría en multiplicarlas y tener suficiente y más para darse los gustos "en vida". Pero en esa "esplendidez" está su tumba, porque la vida no es acumular y ni siquiera es tener, la vida es darse, es compartir y es encontrar esas otras alegrías que solo son posibles para quien sabe que todo lo que tenemos y somos es un regalo de Dios para bien de todos.

Lázaro ansiaba saciarse y según nos cuenta el texto bíblico, recién lo logró al morir. Fue en su muerte que accedió al consuelo y a la plenitud, y fue llevado por los ángeles al seno mismo de Abraham, el padre de la fe. El rico que vivió dándose banquete y fiesta diaria, vivió irresponsablemente y llegada su muerte   fue al Hades, la morada de los muertos, aquel lugar que en la cosmovisión judía era el sitio donde los muertos esperaban el juicio. Para muchos esto es un consuelo, en el más allá habrá justicia, y claro que la habrá. Pero el problema es que mientras allá habrá justicia acá hay muchos derrochando sus vidas y perdiéndose, esta a fin de cuentas es la preocupación del rico, que habiéndose ganado un castigo eterno, piensa en lo que les va a pasar a sus hermanos a los que le gustaría poder evitarles su equivocado camino.

Es interesante, muchos viven como demorando el momento de cambiar y de darse cuenta y quizás, como aquel rico esperan tener esa oportunidad mas tarde,  al llegar delante del Señor. Pero el tiempo del cambio y hacer lo correcto es aquí y ahora y no después. Hoy Dios nos rebela en su palabra la real manera en que podes saciar por completo nuestras necesidades y es creyendo, confiando y viviendo en responsabilidad  ante Dios que es nuestra única ayuda (Lázaro= Dios ayuda). Dios es nuestro auxilio, nuestro consuelo, nuestra esperanza y aquel a quien damos honra con cada acción. No podes esperar a mañana para ser instrumentos de su amor a los "lázaros" de la vida.  Debemos despertar del sueño en el que estamos y darnos cuenta que esta vida es una pesadilla para muchos y a nosotros nos toca cambiar la realidad desde nuestra fe en un Dios de amor, de ternura y también de justicia.

Hoy a los que están en necesidad somos, nosotros, llamados a ayudarles. Y de igual manera, hoy si nosotros estamos en necesidad somos invitados a seguir confiando y creyendo que Dios no nos dejará desamparados y suplirá nuestras carencias. La esperanza está en el hecho de que muchos ya hemos descubierto, antes de morir, que la vida debe ser vivida con responsabilidad, con solidaridad y con consciencia. A nosotros ya nos han hablado las escrituras, los profetas y el mismo Jesús que volvió de los muertos, no necesitamos más nada, ya sabemos donde está la única vida verdadera, pero hay muchos que aún deben despertar.

Si miramos con suma atención la historia veremos que tanto el rico, como Lázaro, igual que tu y yo, TODOS nos movemos por la vida anhelando, con profundo deseo, satisfacer por completo nuestras necesidades...El detalle esta en descubrir que solo Dios y sus proyectos, solo el darnos y el compartirnos en la vida, satisfacen de verdad y completamente todas nuestras ansias y cubren todas nuestras necesidades.

Pero hay muchos que se están perdiendo y que necesitan despertar, la vida es más que proyectos individuales, vida es la vida preocupada en que al vecino no le falte el pan y al niño no le falte protección, vida es darse en ayuda a quien nada tiene o a quien todo le falta, porque más importante que los banquetes diarios es el banquete grande del reino al que somos invitados por nuestro Dios. Pero muchos aún deben despertar de sus sueños, abrir los ojos y mirar la vida con la mirada tierna y solidaria de Jesús. Hay que despertar, lo material no es nada si no sirve para servir, no es nada si no ayuda a una vida responsable y solidaria. Hay que despertar.

Y hablando de despertar permítanme concluir el mensaje antes que nadie se duerma, con unas palabras sobre la importancia de despertar.

¿Cómo hacen para levantarse cada mañana? Estoy casi seguro que la mayoría usan las alarmas del celular, algunos más melodiosos un radio reloj con alarma, y quizás algunos todavía utilizan el clásico despertador

Independientemente del sistema muchos de esos aparatos  tienen un botón llamado botón de dormitar o pueden ser programados para postergar la alarma y hacerla sonar nuevamente más tarde. Cuando suena la alarma, puedes darle al botón y volver a dormir. Aproximadamente diez minutos más tarde la alarma sonará nuevamente. Puedes seguir haciendo esto y seguir durmiendo.

Aunque sea agradable el tener esos minutitos adicionales para dormir hay dos problemas evidentes. El  primero es que si le sigues dando al botón para dormitar puede que finalmente llegues tarde a tu trabajo o a la responsabilidad  que tenías.  El segundo problema es que si sigues dándole al botón, puedes ser que te acostumbres al sonido de la alarma o que de modo automático no te despiertes sino que la apagues, como sin darte cuenta y de esa manera seguirás durmiendo aunque la realidad es que deberías ya haberte levantado.

¿Sabes que ? Dios más de una vez nos suena una "alarma para levantarnos" en nuestras vidas. Él habla a nuestro corazón y le dice: "Es hora de levantarse y seguirme". "Es hora de vivr distinto, es hora de cambiar, ya no puedes estar dormido.

Algunas personas tocan el botón para dormitar y dicen: "Ahora no, Señor, mejor más tarde." Algunos le dan tanto al botón que llega el momento en que no oyen la voz de Dios. Y cuando al fin se levantan encuentran que ya es muy tarde. Eso nos cuenta nuestra historia bíblica de hoy.

La Biblia dice que Lázaro murió y fue al cielo. El hombre rico también murió, pero fue al su lugar no fue el cielo, no lo merecía, había vivido sin un sentido y sin responsabilidad, es más tantas veces había pasado al lado de Lázaro que al final ni lo veía ahí en el piso, solo miraba lo que quería ver. Y luego desde el infierno él vio a Lázaro en el cielo con Abraham. El hombre rico le pidió a Abraham que dejara que Lázaro mojara la punta de su dedo en agua y viniera a tocar su lengua, pero Abraham le dijo que no. Entonces Abraham le recordó al hombre rico cuánto había gozado de las buenas cosas en la tierra mientras que Lázaro no tuvo nada.

El rico entonces le pidió a Abraham el que le permitiera a Lázaro volver a la tierra para que le avisara a sus hermanos para que no terminaran en el infierno con él. Nuevamente Abraham dijo que no. El hombre rico había despertado al fin, pero era muy tarde.

Dios sigue sonando la alarma para que las personas despierten. Oremos para que escuchen la alarma, oigan su voz y le sigan antes de que sea muy tarde:

Querido Padre, cuando suenes la alarma dejándonos saber que es la hora de despertarnos y seguirte, permite que no toquemos el botón de dormitar y digamos: "Más tarde, Señor". En lugar de ésto, permite que nos levantemos y te sigamos. En el nombre de Jesús oramos, amén."  (Adaptado de Sermons 4 kids)

Así nos ayude Dios,

 

Jorge Daniel Zijlstra Arduin