Iglesia Presbiteriana en Levittown
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PobreEl mejor 
Escrito por Rvdo. Jorge Daniel Zijlstra Arduin   
Martes 20 de Abril de 2010 14:42

Hoy quiero agradecer:        A Dios, por Su gracia, misericordia y consuelo, por ser la estrella del Norte, por ser quien vela mis pasos, por ser quien me carga en brazos en tiempos de angustia y desesperación, por ser mi alfarero

 

Con motivo de mi cumpleaños

 

 

Hoy cumplo 59 años, gracias a Dios por la bendición de estar viva y de tener vida en abundancia.

 

Hoy quiero agradecer:

 

A Dios, por Su gracia, misericordia y consuelo, por ser la estrella del Norte, por ser quien vela mis pasos, por ser quien me carga en brazos en tiempos de angustia y desesperación, por ser mi alfarero, por darme todo lo que tengo, por mi cerebro.

 

A mis padres, por educarme y criarme al amparo del amor, del cariño que me prodigaron y que sigo recibiendo; por las buenas costumbres, por las buenas maneras, por la buena educación, por los valores que me inculcaron y que hacen de mí una ciudadana respetuosa del prójimo, de las leyes y comprometida con el servicio a Dios, mi país y al otro.

 

A mis hijas, por permitirme experimentar uno de los amores más genuinos y maravillosos del mundo. Tener la oportunidad de ser madre es recibir una de las bendiciones más ricas que el Creador te puede regalar. Gracias a Dios por ellas, porque son seres geniales, llenas de luz, creatividad, con temple, tenacidad y esforzadas. Llenas de la espiritualidad que solo Tú les puedes dar. Mientras las tuve a mi cargo, experimenté, noches de desvelo y frustración, pero hoy las veo mujeres hechas y derechas y valió la pena todo ese esfuerzo titánico.

 

A mis nietos, por ser la inocencia personificada salpicada de la picardía que te regala la niñez. Por ser alegres, traviesos, curiosos, indagadores, dispuestos, espontáneos. Gracias porque creen en mí y eso vale mucho para una abuela. Gracias porque me permiten corregir errores que alguna vez cometí con sus madres.

 

A mis hermanos, por compartir conmigo el viaje de crecer juntos, de compartir una familia tan maravillosa y bonita. Por ser camaradas y cómplices en nuestras travesuras de la niñez, por ser colaboradores en la crianza de nuestros hijos, y por ser personas tan extraordinarias y geniales. Siempre que necesité de ustedes, dijeron presente.

 

A mis amigas y amigos, por ser genuinos, honestos y sinceros, porque me aman por sobre mis defectos y me estiman por lo que soy y no por lo que tengo. Por ser apoyo incondicional cuando las fuerzas me han abandonado, por ser camaradas en las buenas y en las malas. Por mirar la belleza interior y no la exterior. Por compartir sus fracasos y también sus éxitos, sus penas y sus alegrías. Por sus consejos y sugerencias, por sus silencios.

 

A mis estudiantes, por enseñarme lo que no se aprende en las Universidades, por su cariño y devoción, por su confianza y tolerancia. Por rejuvenecer mi alma y mi espíritu.

 

A mi grupo de trabajo de Ingenias, Inc. por ser buenos profesionales, genios comprometidos con el futuro del país, colaboradores excelentes, inspiración y extraordinarios amigos.

 

A la paz y tranquilidad que siento, a la felicidad con que vivo. A lo afortunada que me siento por todos los bienes que tengo, los sentidos, el sol, el viento, el mar, la montaña, el pan diario y el amor.

 

He aprendido o estoy aprendiendo a:

Amar a Dios sobre todas las cosas, a vivir en Su voluntad (dejar fluir)

Vivir el aquí y el ahora, aunque me falte por aprender mucho más.

Tomar agua

Tratar a mi cerebro como la joya exquisita que es.

Que todo tiene su tiempo y tiene su hora

Que la justicia es divina

Que en ocasiones amarás más de lo que te aman, pero amarás de igual manera

Que la vida es un carnaval, que las penas se van cantando

Que hoy me siento mejor que ayer.

Que soy genial, que soy una mujer con todas las letras y las letras son mayúsculas

 

Deseo:

Salud, sabiduría y discernimiento

Terminar mi postdoctorado en Neurociencia.

Cada día ser mejor persona y servir a quien me necesite

Formalizar mi relación con la persona que Dios tenga destinada para mí

Decir las cosas como son, sin lastimar a nadie

Tener siempre gozo

Ser mi mejor amiga, porque conmigo tendré que seguir viviendo hasta el fin de mis días. Así me ayude Dios, quien es la brújula que guía mis pasos.

 

 

Por lo cual estoy cierta que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura me podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.      Romanos 8: 38-39 

                                                                                                               

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13

 Amén.

 

 

Rosita Cordero

20 de abril de 2010

 

 

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